Ya había pasado un tiempo desde que Momoko Asuka se había mudado de Japón a Estados Unidos. Fue muy difícil adaptarse al idioma y muchos niños la molestaban por su inglés pobre.
Pero en medio de su desesperación, conoció a una señora que la comprendía: Monroe. Ella siempre se encontraba con ella en el parque para hablar con ella, siempre en un inglés que ella entendía. Se habían vuelto inseparables.
Un día, Momoko fue al parque y no la encontró. Preocupada, la buscó por todos lados hasta que la encontró aterrizando en la entrada de su casa en una escoba. Se le heló la sangre, y al parecer ella también, pues la vió con un brillo en sus ojos, como si supiera lo que iría a pasar.
No tuvieron momento para hablar, pues al instante una neblina cubrió a Monroe, y al disiparse, reveló que se había transformado en rana.
Momoko se asustó "¿Qué acabo de hacer? Hice algo que no debía..." pensó, pero Monroe, leyendo sus pensamientos, habló:
Majo Monroe: Siento no poder haberte explicado esto antes...
Sí, soy una bruja. Y según las leyes de la magia, si una bruja es descubierta, terminará transformada en rana.
Pero no te preocupes, mi querida Momoko. Sigo siendo yo después de todo. Solamente necesito una cosa...
...
Necesito que te vuelvas aprendiz de bruja. Es la única forma de volver a la normalidad.