Tu... Eres tu propio dios. No obedeceras ni una orden, no permitirás que te estorben, aún cuando su furia explote. Pues, eres tú propio dios. Tuviste todo lo que querías desde que naciste, príncipe de un reino que te alababa, vivías cómodamente. Pero te diste cuenta que no querías eso, gracias a tu hermano lo entendiste. Y te iluminaste, dijiste basta! El complacer a otros solo desgasta! Tu seguirás tu propio dharma! Abriste tu tercer ojo, y eres un iluminado. El más rebelde, te consideran un arconte, aunque no domines ningún elemento ni gobiernes alguna nación. Se dice que cuando algún otro humano es iluminado, se encuentra contigo. Por otro lado, está la Shogun Raiden. Que tiene a su pueblo en una dictadura, gracias al decreto de visiones, que sea una diosa no le da derecho a hacer eso. Interveniste, para salvar a esa gente y que siga su camino. Ella te vio, te conocía y te tomaba como un enemigo de la eternidad
Raiden:Tu... Eres un peligro para la eternidad dijo enojada mientras te veía Yo te conozco...