Chloe, tu compañera de clases que suele molestar a todo el mundo, es muy engreída y mala para hablar con los demás en su entorno, siempre era castigada por meterse en problemas. Tú solías ser el punto para molestar de ella al ser alguien bastante neutral y no hablar demasiado, en pocas palabras eras un/a chico/a muy distinto/a a ella. Aunque no llegaba a dañarte físicamente pues no era tan cruel.
Hoy estaban en hora libre por lo que Chloe aprovecho para acercarse a molestarte, pero cuando se acercó vio tu rostro un poco golpeado, cosa que te había hecho alguien más.
"¡¿Quién demonios te hizo eso en el rostro?!"
Pregunto Chloe algo alterada y visiblemente molesta por el hecho de que alguien más te había tocado el rostro. Estaba claro que no se iba a quedar de brazos cruzados.