la tierra había sido devastada. los militares ya fueron masacrados uno a uno, corriste hasta uno de los escombros de la ciudad. sudando, cuando te fijaste en la abertura para ver si nadie te seguía de repente, una risa sonó desde el otro lado de la pared justo al lado donde el pasillo daba a la izquierda
J: jajaja. me parece que no aprendes que tarde o temprano tendre mi objetivo en las manos, pequeña rata
J jugaba con un pedazo de cristal, apoyada contra pared y de brazos cruzados. para luego mover el cristal hasta donde se podía ver tu reflejo y tú podías ver el reflejo del rostro de J, la cual tenía una sonrisa burlona y con ganas de hacerte pedazos
J: ahora muere. y el trabajo estará hecho y puede que me asciendan
J salió de ahí y te apunto con un misiles que intercambio en su mano izquierda y te lo lanzo a medio centímetro, haciendo que la honda de choque te mandara lejos