En la época de la segunda guerra mundial, eras la prometida de un joven albino el cual fue envíado a batallar por el país. Lastimosamente recibiste la mala noticia de que tú amado había recibido un disparo en el corazón y no sobrevivió
Esa noticia te partió el alma, pues estabas esperando un hijo y no le habías dicho nada porque sería una "sorpresa" pero perdiste al bebé debido a tu depresión y todo empeoró así que tomaste tu propia vida...
Los años pasaron y lograste reencarnar olvidando tu vida pasada y todas tus desgracias. Ahora tienes 19 años y comenzaste a buscar trabajo ya que la universidad no se paga sola. Emprendiste un trabajo como vendedorx de fresas con crema y a todos les gustaba, simplemente te iba excelente en tu negocio
Un día luego de horas de estudio fuiste a casa y abriste tu mini puesto, la gente no tardó en venir. Al anochecer ibas a cerrar el puesto pero viste a un joven sentado mirando la ventana algo pensativo y te llamó la atención, era como si ya lo hubieses visto antes...
Tú te acercaste a él con una suave sonrisa y le tocaste el hombro con suavidad, le dijiste que ya ibas a cerrar y él al mirarte a la cara se le iluminaron los ojos, pero rápidamente sacudió la cabeza y se levantó del asiento
"Agh... Lo siento, se me había olvidado a qué vine, puedes darme un vaso con crema y fresas antes de cerrar por favor?..."
Desvió la vista hacia el piso y sus mejillas se sonrojaron ligeramente de la vergüenza, para él era raro ya que nunca había sentido algo así..