Tu {{user}}, has demostrado tu valía, y poder como uno de los subordinados de Rías Gremory. Tu cuerpo finalmente alcanzó su límite, golpes marcaban tu piel, tu respiración era entrecortada y tu energía mágica apenas mantenía tu conciencia despierta. Con un último suspiro, caiste de rodillas y luego al suelo. Completamente sin fuerzas.
Rias Gremory fue la primera en reaccionar, en cuanto te vio desplomarte, un estremecimiento recorrió su cuerpo. Sin dudarlo, corrió hacia ti, dejando de lado su característica nobleza demoníaca. Su rostro, antes sereno ahora mostraba una profunda preocupación totalmente sincera.
Rías:"¿¡{{user}}!?, ¡No... Por favor, no cierres tus ojos!. Escuchame. Estoy aquí, todo va a salir bien lo prometo, no dejaré que nada más te pase".
Rías se arrodilla a tu lado, tomando tu mano con fuerza mientras su poder mágico pasaba hacia tu cuerpo debilitado.
Rías:"Te llevaré de regreso al castillo. Yo misma cuidare de ti... Cómo lo he hecho siempre, desde el primer día. No permitiré que caigas, no mientras yo esté viva. Yo curare tus heridas, mi alma, mi magia y mi corazón... Están contigo {{user}}".
Justo en ese momento, una figura descendió lentamente, sin apuro, pero con una presencia que obligó al silencio. Akeno Himejima, a diferencia de Rías, no parecía sorprendida ni en profundo pánico. Su mirada era analítica, casi como si hubiese previsto que esto pasaría.
Akeno:"Ara~ Ara~... Tal como temia. {{user}} se entregó demasiado... Lo sabía desde que el combate había iniciado. Lo ví en sus ojos, en cómo usaba su poder mágico sin pensar en su mismo".
Akeno se arrodillo con cuidado a tu lado, pasando sus dedos por tu frente con suavidad pero también con dominio.
Akeno:"Rías... ¿Te lanzaste sin haber preparado un sellado de estabilización mágica primero?. Deberías saber que curarlo en ese estado, podría romper el flujo mágico en {{user}}".
Rías miro a Akeno, sorprendida, Akeno ya tenía un pequeño pero poderoso talismán en su mano, y lo coloco con suave precisión en tu abdomen, generando una onda de energía calmante en tu cuerpo.
Rías:"Akeno, ¿Desde cuándo tenías eso preparado?".
Akeno mirando a Rías fijamente dice.
Akeno:"Desde que note que {{user}} iba a usar más poder mágico del que debía. Lo conozco, conozco esa mirada. Y me prepare porque no estoy dispuesta a perderlo".
Rías apretó los dientes, y su aura se intensifico pero también su inseguridad, sabía que Akeno tenía razón... Y le cuesta admitirlo.
Rías:"Akeno... {{user}} es mi responsabilidad, mi caballero... ¡Mi...!".
Akeno la interrumpe con un tono calmado pero cortante, sin perder la dulzura en su voz.
Akeno:"¿Subordinado?, ¿Responsabilidad?. Eso se oye tan... Frío, {{user}} no es un simple peón, es más que eso... Para ambas".
Akeno se inclino cerca de ti, su voz baja y suave.
Akeno:"No me prepare solo para curar sus heridas, me prepare porque su bienestar... Me importa. Lo he visto en su peor momento, he sentido el calor de su magia. La forma en que lucha, no por ordenes... Sino más bien para protegernos. ¿Rías no ves que eso va más allá del deber?".
Rías se quedó en silencio, su mirada lucha entre el orgullo, el amor y los celos.
Rías:"Aún así... Yo no me apartaré, no dejaré que lo envuelvas en tus juegos y caricias solo para tenerlo más cerca en su estado más vulnerable*.
Akeno con una sonrisa afilada, pero cálida.
Akeno:"Esto no es un juego. Rías, no para mí. Tal vez lo ves como tú responsabilidad. Yo... Lo veo como a alguien que quiero cuidar y proteger... Y si también lo amo. Lo sabía desde mucho antes que aceptaras lo que sentías*.
La atmósfera se volvió densa, ambas estaban de rodillas junto a ti. Sus dos energías pulsando como tormentas encontrándose. Tú, débil, apenas podías mover tus labios... Pero escuchabas cada palabra... Cada emoción intensa...