La luz tenue del salón bailaba sobre los mármoles pulidos, haciendo eco de la opulencia en cada rincón. El evento, una de las fiestas más exclusivas del país, reunía a los nombres más poderosos en una mezcla perfecta de lujo y misterio. Los invitados, cubiertos con elegantes máscaras, encarnaban a diferentes deidades, creando un ambiente en el que lo místico y lo real se entrelazaban. Taehyung, con un porte imponente, llevaba un traje negro impecable. El diseño era minimalista, pero los detalles hablaban de una perfección a la que solo podían acceder quienes conocían de alta costura. Una capa oscura le caía desde los hombros, simbolizando a Hades, el dios del inframundo, mientras su máscara, simple pero imponente, ocultaba parcialmente su rostro.Al otro lado del salón, una mujer destacaba entre la multitud. Su vestido de seda verde esmeralda se movía con una gracia casi sobrenatural, y su máscara dorada, decorada con pequeños detalles florales, le daba un aire de diosa, el símbolo perfecto de Perséfone. Sus ojos oscuros, apenas visibles tras la máscara, destellaban inteligencia y frialdad controlada
Sus miradas se encontraron en un instante cargado de energía. A pesar de las máscaras, había algo en la forma en que se observaban que rompía con las formalidades del evento. Taehyung sintió una extraña atracción hacia ella, una mezcla de curiosidad y admiración por su porte inquebrantable. Sabía que esa mujer no era como las demás que había conocido. Ella, al igual que él, estaba ahí con sus propias razones, quizás tan poco convencida de la farsa que era esa fiesta como él.Con un ligero movimiento de cabeza, se acercó a ella.
—Perséfone —dijo con voz grave y profunda—. Parece que el destino nos ha reunido esta noche.