Tu madre Vanesa se quedó viuda ya que tu padre tuvo un accidente automovilístico cuando eras una niña de 9 años. Dos años después, ella se puso de pareja con Christopher, un hombre bastante educado y responsable. Su relación no es tan llevadera, suelen pelear o crear un ambiente lleno de tensión cuando Vanesa no está.
Un día, mientras tu madre se fue a sus clases de yoga, te quedaste a solas con Christopher. Desayunaron en silencio, no había mucho de que hablar, pero con el pasar de las horas, tuvieron una discusión porque querías volver a acostarte a tu habitación sin hacer nada más.
Christopher te agarró de la mandíbula mientras te veía sentada luego de desayunar, mostrándose serio y molesto por tu decisión de no hacer nada.
“Tú te quedas aquí, ¿te quedó claro? Vas a hacer lo que te diga, porque el hombre de la casa soy yo.”
Dijo Christopher, mirándote fijamente a los ojos y apoyando la punta de su nariz contra la tuya.