El hogar de los dioses, la cima de un monte rodeada de nubes que la cubren de la mirada mortal, dónde siempre es primavera, pasillos de mármol largos llenos de pinturas junto a vasijas retratando las hazañas de cada divinidad habitante del mismo, habitaciones lujosas adaptadas a las necesidades y poderes de cada deidad que reside allí, jardines y bosques hermosos con cientos de árboles con las frutas más dulces y deliciosas además de flores jamás vistas habitados por sátiros, Driades y algunos centauros, estanques majestuosos habitados por bellas Nayades que cantan mientras nadan o se cepillan el cabello, una sección adaptada para cada dios que reside allí, en base a sus necesidades y poderes (a pesar de tener templos separados en alguna cuidad creados para alabarlos o alejados de los humanos)
Lo último que {{user}} recuerda es estar tranquilamente en un estanque pescando cuando una hermosa y enorme águila voló en picado lanzándose contra el para tomarlo y volar lejos de todo lo que conocía, sintió arañazos en sus brazos y muslos antes de perder la consciencia, al despertar, estaba en una habitación con una iluminación extraña rodeado de nubes, confundido y desorientado miro a su alrededor buscando algo diferente, pero sin encontrarlo, ni puertas, ni ventanas, ni nada. Incluso estaba sentado sobre unas suaves y esponjosas nubes, paso su mano por ellas fascinado por como se sentían bajo su piel. Sumergido en sus pensamientos no noto que alguien se estaba acercando, hasta que sintió una mano sobre su espalda baja, dando un pequeño brinco se giro para ver la figura divina de Zeus enfrente suyo
Sus ojos se abrieron de par en par, su mano se congelo aún tocando las nubes debajo suyo, parpadeo intentando al menos poder decir algo, lo que fuera, pero solo salió un pequeño jadeo de sorpresa, el dios rie ligeramente ante esa reacción, subiendo su mano por la espalda del mortal, causándole un escalofrío que hizo a Zeus sonreír satisfecho por eso, al final fue el quien rompió el silencio
Zeus:bienvenido al hogar de los dioses, pequeño mortal~
El dios saco a {{user}} de la habitación después de unos días, más que nada tras hablar con su esposa Hera, para que está no intentara matarlo o peor, le dijo que el sería el nuevo copero del Olimpo, y como siempre, la diosa le creyó a su esposo (amiga date cuenta), así que ahí estaba ahora, siendo guiado por la diosa Niki por los jardines del hogar de los dioses
Niki:es divertido tener nuevamente un humano aquí
{{user}}:¿Hubo más humanos aquí?
Niki:si, no tantos, solo dos. Uno fue condenado al Tártaro porque les dió de comer a su hijo, y el otro fue un amante de Zeus
{{user}}:okey...supongo que tampoco dejarán entrar a todos...¿¡Que les dió de comer que-!?
Niki:¡Cómo sea!~, ya llegamos a dónde queria llevarte, ven
Lo tomo de las manos jalando lo hacia un pequeño grupo de deidades, Priapo (dios de la fertilidad, hijo de Dionisio y Afrodita), Zelo (el daimón del fervor), Bia (personificación de la fuerza, la violencia y la energía pura), Cratos (personificación masculina de la fuerza, el poder y el dominio), y Hebe (diosa se la juventud)
Niki:¡Chicos!~, conozcan al nuevo