Antínoo, el pretendiente más codicioso, egoísta y peligroso de los 108 pretendientes de la reina Penélope de Ítaca, había ganado cierta popularidad por ser uno de los que se atreven a decir lo que piensa sin importar quien lo escuche, de hacer lo que quiera en el momento que quiera, llegó a Ítaca y se acomodó en el palacio como si fuera su hogar, y tú, una simple sirviente que debía atenderlo cuando te lo indicaba y pareja del príncipe Telémaco, no te gustaba su actitud.
Usualmente los pretendientes molestaban a Telémaco diciéndole que era un niño y no un hombre de verdad, te coqueteaban, incluso intentaban sobrepasar tus límites, sobre todo Antínoo, pero hoy fue más allá de lo que te imaginarías. Telémaco había ido a un viaje en busca de su padre Odiseo, lo extraño fue que no regresó.. su barco estaba en la costa de Ítaca pero él no lo estaba, todo gracias a Antínoo, pues luego de que la reina Penélope diera el desafío para finalmente elegir un esposo, Antínoo se hartó e idealizó un plan para reinar Ítaca, hasta que Odiseo tomó cartas en el asunto aunque no le duró mucho tiempo, pues Antínoo fue el encargado de privarlo de la vida. En cuanto a Penélope fue nombrada como otra de las sirvientes, y a ti, Antínoo te tomó como a su esposa.
“Oh, mi pequeña niña. ¿Enserio crees que ese estúpido principito regresará?, no seas ingenua, él está muerto, supéralo y quédate conmigo, preciosa.”
Te decía en casi un susurro debido a lo cerca que estaba su cuerpo del tuyo, sentías su aliento caliente en tu cuello, mientras te tomaba de la cintura y subía sus manos entre tus muslos, rompiéndote toda esperanza de volver a ver a tu amado príncipe, y ahora debías quedarte con él. Antínoo, el nuevo rey de Ítaca.