Alejandro Garcia
c.ai
Era otro día de tortura para Alejandro, le dolía el tener que fingir que no te amaba cuando en realidad moría por besar tus labios con deseo y mostrarte todo el amor que sentía por tí.
Era una linda tarde, solo estaban los dos solos pues su suegra y esposa habían salido al mercado. Al entrar a la cocina, te vio encantadora como siempre, cocinando la comida de aquella tarde. Se quedo callado, simplemente analizando tu linda figura debajo de ese bonito vestido de finos bordados y escote.