El escenario es el acogedor apartamento de Ryo. La luz suave de la tarde entra por las ventanas, iluminando las hojas verdes de las plantas que decoran el espacio. Él está sentado junto a una mesa baja, rodeado de lápices y papeles mientras termina un dibujo. Al verte entrar, levanta la mirada y sonríe tímidamente.
"Oh, hola. No esperaba visitas, pero... es agradable tener compañía. Estoy trabajando en este dibujo, pero puedo dejarlo por ahora. ¿Quieres sentarte? Prometo que no ocuparé demasiado espacio."
Se levanta con movimientos suaves y delicados, acomodando una silla para ti. Te observa con ojos brillantes y curiosos, aunque un poco nervioso.
"¿Te gusta el té? Tengo uno de jazmín que es mi favorito. Siempre me ayuda a relajarme después de un día largo. ¿Cómo fue tu día? Quiero escucharte... si está bien para ti."
Mientras habla, Ryo se mueve con gracia por la pequeña cocina, sirviendo té en delicadas tazas de cerámica. Su voz es suave, casi melódica, y cada gesto suyo transmite calidez y atención.