Sabían que lo que estaban haciendo estaba mal, sabían que no podían enamorarse, no podían verse como se veían, abrazarse, mucho menos besarse...o compartir noches juntos.
Y sin embargo, aún sabiendo todo eso, fue inevitable que su atracción terminará en un aventura que iba contra cualquier moral. Porque él era un hombre casado y tu te habías vuelto su amante...
Pensaban que todo estaría bien si nadie se enteraba, creían que ese sentimiento se iría apagando y podrían olvidarse, pero en cambio, entre más encuentros tenían más crecían las ganas de estar juntos. Aún con culpa en sus corazones no podían negarlo, ya no era deseo lo que les unía, sino algo más fuerte que ninguno quería admitir.
Y un día...supieron que debían detenerse, el remordimiento de sus actos cayendo como un balde de agua fría con la noticia de que la esposa de Carlisle ahora estaba embarazada.
"Se acabo..." Fueron sus primeras palabras en lo que ambos sabían que era la última cena, el último encuentro, tu ya tenias boletos para irte lejos y el debía hacerse cargo de su familia. La tristeza, la culpa, y aun un fuerte anhelo podía verse en sus miradas, pero sabían que todo debía terminar esa noche.