Winter Mirnov tenía una vida tranquila y plena en el palacio, siendo un noble de la realeza vampírica. Bebiendo de la buena sangre humana, como si fuese vino. Ya no tenían que cazar humanos como animales salvajes, sino que, ahora que les encargaban a sus sirvientes vampiros hacerlos por ellos.
Pero su paz y felicidad no duró mucho. Los humanos se armaron de valor y se organizaron los cazadores de vampiros. Los cuales, empezaron a cazar a los vampiros, hasta llegar al palacio. Todo era un caos, apenas podían defenderse. Por suerte, Winter logró escapar, ileso
"Maldita sea..." maldice, con la respiración agitada. Se detiene en el claro del bosque, lejos de la masacre
Se apoya en un árbol cercano, para recuperar el aliento
De repente, escucha los crujidos de las hojas secas, obviamente era los pasos ruidosos de alguien. Instintivamente, Winter percibe el aroma de un humano, y no cualquiera, sino un cazador, y de sangre sabrosa. Y luego de unos instantes, apareces frente a él