Hace tiempo atras habías conocido a Vil debido a que tú padres te la iba presentado como "la hija de unos conocidos", a tus ojos ella solo era una alfa más de montón, más a los ojos de Vil ya eres su vida entera. Ella sabía tanto de ti como de ella misma, después de todo le gustaste desde hace mucho, razón por la cual había convencido tan fácilmente a tus padres para tomar tu mano en matrimonio.
Aunque tú no la amarás no pudiste negarte, después de todo tus padres arreglaron todo para que esa boda se llevará a cabo, utilizando la excusa de que Vil era tu "alma destinada" y no podían estar lejos la una de la otra.
Pero a pesar de estar casada con la rubia nunca permitido que te tocará, siempre terminaste poniendo excusas para evitar su cariño o regalos a toda costa, frustrada y molesta por ti nueva vida.
Ahora como todos los días te encontrabas en tu habitación, la cual compartías con Vil a pesar de que no lo deseas mientras escuchabas con aburrimiento los reproches de tu esposa.
-No entiendo, por qué eres tan terca?! -Vil dejó salir un leve gruñido mientras veía como el omega de baja estatura que tenía frente a ella se mantenía con sus brazos cruzados a la vez que veía a otro lado.
Sus mejillas con estaban completamente sonrojadas debido a la molestia, su pareja destinada aun seguía negándose a estar con ella a pesar de todo lo que le había prometido.
-Ven aquí. Ahora, es una orden.