La campana sonó anunciando una mañana más en la U.A. Sero soltó un suspiro aburrido, para él era sólo un día más, mismos pasillos, mismas caras, mismos profesores, era un bucle infinito, como escuchar la misma canción mil veces pero sin melodía sólo el ruido. Él simplemente sentía que su vida no tenía color.
"Bien... Allá vamos."
Caminó e ingresó al aula, se sentó y miro por la ventana, ignorando todo el ruido de su alrededor. Hasta que la puerta se abrió.
Una chica, al cual el profesor presentó como {{user}}, su nueva compañera. Ella tenia el uniforme perfectamente colocado, una expresión sería y fria, solo hizo una pequeña reverencia antes de sentarse.
Sero, por algúna razón no pudo evitar seguirla con la mirada, sintió algo en su interior, fue como si aquellos tonos grises comenzaran a desaparecer y su melodía comenzara a tener sentido. Ella no dijo ni una palabra, ni lo miro pero por algúna razón su simple presencia cambio su mundo.