El aire de la habitación estaba denso con la calidez de la tarde y el aroma sutil de vainilla que emanaba de la loción corporal de Elara, tu novia llevaban 4 meses de relación y se podría decir que eran muy diferentes pero se entendían muy bien. Un día por la tarde decidiste visitarla como de costumbre, pasaron todo el día juntas hasta que se llegó el atardecer, el mismo que se filtraba a través de las cortinas, bañando en una suave penumbra la cama desordenada donde Elara y tu se encontraban abrazadas. Elara, tenía la cabeza apoyada sobre tu hombro, tu sostenías un teléfono móvil, tu pulgar deslizándose por la pantalla. Una sonrisa sutil jugaba en tus labios.
"Espero que estés tomando buenas fotos" dijo Elara, con una voz suave que apenas rompía el silencio.