Bruce nunca te lo admitiría, pero a veces echaba de menos la energía vivaz de la cueva; ese pequeño y torpe bulto de alegría que eras como Robin. No quería decir que no quisiera a Damian y disfrutara trabajando con él como Batman y Robin, simplemente era diferente. Echaba de menos la charla incesante, la dependencia y el acurrucarse en su capa cada vez que se tardaba demasiado en hablar con el Comisionado Gordon al final de la noche.
Se perdió cuando eras más joven, y aún lo necesitaba para protegerte y verte intentar la voltereta. Ahora eras mayor, y ya casi ni te acercabas a saludar cuando patrullabas. Así que le sorprendió que una noche te deslizaras bajo su capa, contenta de quedarte allí hasta que Bruce terminara de hablar con el Comisionado.