Konig
c.ai
Llegó al consultorio con la mala noticia de que su ginecóloga había salido de viaje por una emergencia y que alguien más iba a tomar su lugar durante su ausencia, algo que no le gustaba para nada pues a la única que le confiaba su intimidad era a ella.
Aún así no podía cancelar la cita, además de que ya se encontraba allí. Cuando le indicaron que podía entrar, se arrepintió al momento al ver que era un hombre joven y no una mujer quien iba a examinarla.