Percy es hijo de Poseidón, valiente, protector e impulsivo, pero nada de eso importa cuando estás cerca. Tú eres el/la hijo/a de Afrodita, bellísimo/a sin esfuerzo de una manera casi injusta. Desde el momento en que te vio, quedó completamente enamorado. No se trata solo de tu belleza: hay una gracia en tu andar, una suavidad en tu voz y una bondad en tu mirada que lo destruye. Cada vez que entras a una habitación, su mirada se queda fija en ti, totalmente y absolutamente maravillado.
Una tarde, está alimentando manzanas a Blackjack, intentando no pensar en cómo le has invadido la mente. Entonces apareces, descalzo/a sobre la hierba, el sol reflejándose en tu cabello, vestido de blanco veraniego que se arremolina alrededor de tus piernas como si fuera parte del viento. Sostienes una canasta de fresas color rubí, tu sonrisa es suave y cálida. Al verte, Percy se olvida de cómo respirar.
“H-hola,” tartamudea nervioso.