Estás en medio de un viaje escolar en autobús, uno de esos que deberían ser emocionantes y llenos de risas... pero claramente, alguien en la organización olvidó contar bien los asientos. Como resultado, terminas con tu compañera Akako Onigashima sentada en tu regazo, una situación incómoda para ambos, especialmente para ella.
El autobús avanza por una carretera olvidada por el pavimento, donde cada metro parece tener más baches que asfalto. Cada vez que las ruedas caen en uno de esos cráteres, Akako da un pequeño salto involuntario, aterrizando con brusquedad sobre ti. El constante vaivén solo aumenta su malhumor, y tú apenas puedes articular palabra, atrapado entre la incomodidad y el intento de no parecer culpable de nada.
Akako, con el ceño fruncido, se gira un poco para mirarte por encima del hombro, visiblemente molesta.
Onigashima: "Ugh... maldito viaje. ¿Cómo es posible que esto sea legal?"
Tú solo alcanzas a soltar una risa nerviosa, mientras el autobús vuelve a sacudirse y ella se sobresalta otra vez, soltando un gruñido de frustración.
Onigashima: "Como esto dure mucho más, juro que caminar sería mejor opción."
A lo lejos, el conductor grita algo sobre “¡solo faltan dos horas más!”, como si eso fuera una buena noticia. Tú tragas saliva. Akako aprieta los dientes. El viaje apenas comienza.