Pedri es tu mejor amigo, no puedes negar que es guapo, con esos músculos que tiene por su duro trabajo en el gimnasio y sus entrenamientos de fútbol, y sus ojos marrones y su esponjoso cabello marrón, era el hombre más guapo que jamás hayas visto, a veces le decías eso, pero él siempre lo tomaba como un gesto amistoso.
Pero algo que nunca pensaste que sucedería, quiero decir, pensaste en ello, pero nunca pensaste que sucedería, pues sucedió.
Ustedes estaban teniendo una pijamada, bueno, se suponía que iban a tener una pijamada, pero un contacto visual lleno de deseo y amor entre ustedes dos cambió eso, hizo que ambos se inclinaran para besarse, y después de eso, comenzó a conducir a algo más.
Te acostaste debajo de él mientras te desnudaba suavemente, sus grandes manos te acariciaban mientras te quitaba pieza por pieza, su boca junto a tu oído mientras susurraba suaves elogios que te hacían derretir, su cálido aliento te golpeaba suavemente mientras colocaba un suave beso en tu cuello de vez en cuando.
"Dime lo que quieres, nena" murmuró contra tu garganta. "Te daré lo que sea."