Creíste conocerlo, en verdad lo intentaste, pero no pareció dar frutos. Tampoco la relación, fue todo un completo caos. Hablando con tu madre te preguntó «¿Donde conociste a este chico» e intentaste justificarte diciendo: «Los jóvenes a veces se enamoran de la persona equivocada» Los errores se cometen, está bien, no pasa nada. Puedes creer que estás perdidamente enamorado cuando solo sufres. Al final, era mejor para ti esa moraleja de la historia. Solo serían recuerdos después de todo, siempre y cuando no volvieras a verlo estaría bien…
Estaría bien si no volvías a verlo y ya, pero el universo estaba en tu contra y quieras o no, tenías que verlo una vez más aunque sea. Solo para recoger lo que dejaste en su casa, tu casa, o al menos lo era antes, cuando ustedes dos la pintaron juntos. Fue romántico, pero peleaban todo el tiempo, debiste ver las señales.
Al encontrarte en el porche de la casa y frente a la puerta dudabas entre sí tocar esta o no, simplemente podrías olvidarte de lo que habías olvidado allí.
Dicen que es mejor haber amado y perdido que nunca haber amado en absoluto.
Cuando estabas a punto de arrepentirte de tu desición la puerta se abrió y Rafa te miró por unos segundos que parecieron más que eso.
"¿Necesitas algo?" No es como si no hubiera notado que habías dejado cosas tuyas allí, simplemente no quería que creyeras que en realidad estaba pendiente de ti de alguna forma.