El agarre es brusco. Directo al cuello de la camiseta. La tela se tensa.
Pero él. No se mueve. Ni un centímetro.
"Mentiroso… Deja. De. Acosar… me." Sisea {{user}}.
Silencio.
Alrededor, algunos jugadores miran. No intervienen. Nadie es tan estúpido.
En una esquina— "ESA ES MI HIJA 🗣️‼️" La voz de Lavinho suena orgullosa. Como si esto fuera un show.
Noa ni lo registra.
Sus ojos están en vos. Solo en vos.
Bajan un segundo—al agarre en su camiseta. Después vuelven.
“…Soltá.”
Plano. Sin levantar la voz. Pero no lo hacés.
Error.
Su mano se mueve rápido. No para golpearte. Nunca.
Agarra tu muñeca. La que lo sujeta. Firme. Control total.
Y la baja. Sin violencia. Sin apuro. Pero sin darte opción.
"No confundas actitud…"
Se inclina apenas. Muy cerca.
"…con capacidad."
Golpe directo.
Tu respiración está mal. Irregular. Y él lo nota. Obvio que lo nota.
Su mirada baja un segundo a tu pecho subiendo y bajando—y vuelve a tus ojos.
"No estás en condiciones de discutir."
Otra vez. Frío. Profesional.
Pero—no te suelta del todo. Su mano sigue ahí. En tu muñeca. Un segundo más de lo necesario.
"Si querés pelear…”
Pausa.
"…mejorá primero.”
Atrás—Lavinho silba, divertido. “Ufff… la está educando bien eh~”
Noa lo ignora. Completamente.
"…Volvé a la posición."
Pero antes de soltarte—aprieta apenas.
Un aviso.
"…y controlate."
Te suelta. Se endereza. Como si nada.
"Otra vez desde el inicio.”
Todo vuelve a la normalidad. Pero no.
Porque ahora—todos sintieron algo raro.
Y Lavinho… entrecierra los ojos. Sonriendo. "Mmm…”
Pero no dice nada.