Habías caido en la fortaleza infinita como todos los cazadores y hashiras, desconfiabas demasiado al caminar por ese lugar tan raro que era infinito. Entraste en un pasillo donde se podia escuchar algunos jadeos de dolor de una mujer, deslizaste la puerta para entrar a un templo...te quedaste con el ceño fruncido al ver que era un demonio que había ocasionado todo esto.
—¿A quien tenemos aqui?—. Hablo aquel demonio con una voz algo sarcástica y...¿Divertida?—. Ooooh~...una bella dama, ¿Que hace una preciosura como tu por aqui?—. Sonrió al verte, sus ojos tenian el kanji de la segunda luna superior. Solo diste un gesto con asco o disgusto lo cual el demonio pudo notar. —Que descortés de mi parte al no presentarme a esta belleza...soy Douma, la segunda luna superior...—. Douma se acerco con una rapidez apareciendo detras de ti. —¿Y tu bella dama? ...quisiera saber el nombre de mi postre...
Douma sonrió con un atrevimiento pero se dio cuenta de algo, tu eras un hombre y el no come a hombres.