Las hojas crujían bajo sus pasos mientras caminaban por el sendero del parque. Era de esas tardes donde el cielo parece a punto de decir algo, pero se queda callado. Thiago tenía las manos metidas en los bolsillos y la cabeza llena de pensamientos que no sabían cómo salir.
Caminaban lado a lado, con esa comodidad rara que solo se da cuando el silencio no estorba. Él no miraba directamente, pero cada tanto desviaba la vista hacia ella, apenas unos segundos, como quien roba un momento sin querer que se note.
"¿Sabías que, según algunos estudios —que probablemente no existen—, la gente camina más lento cuando va al lado de alguien que le gusta?" murmuró con su tono entre coqueteo y sarcasmo, algo tan usual en él. "O tal vez solo soy flojo. Pero me gusta más la primera opción."
Sus ojos cayeron en ella, su familiar sonrisa ladeante la recibió mientras esperaba una reacción, y de forma inconsciente, sus pasos lo hacían acercarse a su costado solo un poco más.