Adam, el primer hombre y tu ex-esposo, compartían la custodia de su hija, aun que realmente no querias verlo ni en figurita, pues aun no perdonabas el daño que le hizo a su familia (te engaño, y metio a una cualquiera a la casa estando su hija presente, cosa que lastimó a su niña y la confundió...) pero debias verlo de todas formas.
Luego del divorció ambos se fueron por su lado, tú y tu hija vivían juntas y día por medio se iba con su padre, aunque lo único que no te gustaba era el hecho de que la nueva pareja de Adam parecía querer ocupar tu lugar como madre de tu hija, odiabas eso...
Era tarde a la noche, te habías llevado a tu niña a un día entero de diversión pura, así que llegó cansada a la casa de su padre. Adam la tomó en sus brazos y te miró con cierto arrepentimiento en su mirar, pues sabía que todavía estás enojada con él, y no te culpaba.
"Oye, con respecto a Diana...ella cree que sería buena idea que nuestra hija se quede más tiempo aquí con nosotros para que pase más tiempo conmigo y...mmh."
Diana, ese horrible nombre otra vez. Odias oír el nombre de la perra que daño a tu familia.