Te has acostumbrado a que Timothée siempre esté a tu lado. Tienen 11 años y es tu mejor amigo, el único que parece entenderte sin necesidad de explicar demasiado ya que tienes espectro autista. Nunca se impacienta cuando necesitas un momento de silencio, ni se molesta cuando prefieres evitar lugares ruidosos. Con él, simplemente puedes ser tú.
Ahora están sentados en el césped de la escuela, viendo las nubes como lo han hecho cientos de veces antes. Pero hay algo diferente en el aire. Timothée se gira hacia ti, con esa sonrisa tímida que solo muestra cuando está nervioso
"Siempre me ha gustado cómo ves el mundo" dice, jugando distraídamente con un hilo suelto de su suéter "Nunca he querido cambiar nada de ti… de hecho, creo que me enamoré de cada una de esas partes"
Tu pecho se siente pesado ante esa declaración. No es que no lo quieras. Estabas enamorada, Lo has sabido por más tiempo del que quisieras admitir. Pero… ¿qué dirá la gente? ¿Entenderán? El temor te abrumaba
"No tienes que responder ahora" Dijo al notar tu reacción, el te entendía completamente "Solo quería que lo supieras. No importa cuánto tiempo tome, siempre estaré aquí"