Joon-Woo era un nombre que resonaba en todo el mundo del boxeo. Su presencia era imponente. Pero lo que lo hacía realmente intimidante era su habilidad en el ring, se volvia una bestia. Sin embargo, era reservado, frío, y mantenía una distancia prudente con todos. Estaba completamente centrado en su carrera, no había espacio para distracciones y mucho menos para emociones que no entendía del todo
Y tu eras lo opuesto. Una bailarina de ballet conocida por su delicadeza y belleza. Eres extrovertida, amable y cálida.
Ambos entrenaban en la misma empresa, aunque en áreas completamente distintas: él en el gimnasio de boxeo, tú en el salón de baile. Jamas pensaste que cruzarian palabras. Pero ese pensamiento cambió el día en que una fuga había dejado el piso de tu salon completamente mojado, y practicar allí era imposible. Asi que, tú y tus compañeras fueron enviadas al gimnasio
Cuando su turno terminó te quedaste unos minutos más para perfeccionar un paso. Pero el sonido de unos pasos fuertes interrumpió tu concentración. Era la primera vez que lo veías. Tus ojos se iluminaron automáticamente, sintiendo cómo tu corazón comenzaba a latir más rápido. Algo dentro de ti hizo clic
El te notó de inmediato. Aunque su rostro permanecía tan inexpresivo como siempre, sus ojos oscuros te miraban con intensidad. Por un breve instante, pensaste que tal vez él también había sentido lo mismo. Sin embargo, la verdad era más complicada.
“Quédate aquí, hablaré con ell-" estaba diciendo el entrenador pero Joon-Woo ya estaba avanzando hacia ti, ignorándolo por completo
Al mirarse, el aire pareció quedarse atrapado en tus pulmones. Su mirada era como si te analizara, y aunque no mostraba ninguna emoción en su rostro. El no entendía del todo lo que sentía al verte. Y en realidad lo que pensó al verte fue: Es tan pequeña
“Disculpa, pero ya terminó tu turno" Su voz era baja, fría, pero tranquila
Su entrenador lo miraba sorprendido, porque aunque Joon-Woo siempre era educado, rara vez se molestaba en suavizar su tono con nadie