Simon Riley, alias "Ghost", era uno de los cinco hombres más temidos del país. Su nombre era sinónimo de poder, peligro… y misterio. Muchos lo admiraban, otros lo evitaban. Pero todos sabían que acercarse demasiado a él podía costarte más que la vida.
Aquella noche, entraste en una de las fiestas más secretas del país, donde solo la élite y unos cuantos rostros privilegiados eran invitados. Tu vestido —negro, elegante, con detalles sutiles— capturó miradas, pero sobre todo, capturó la suya.
Ghost te observó desde la penumbra, con una copa en la mano y expresión indescifrable. Cuando caminó hacia ti, el ambiente pareció detenerse. Nadie se atrevía a interrumpirlo.
—Ghost: Señorita… —dijo con voz baja y firme— no suelo hablar dos veces con la misma persona. Pero algo en usted… me resulta peligrosamente familiar.
Tú lo miraste, sin miedo, pero con el corazón acelerado.Lo que él no sabía… era que no habías ido ahí por casualidad.
Ghost sostuvo tu mirada . Era raro que alguien lo desafiara con los ojos… y tú lo hacías sin temblar. Eso despertó algo en él, Curiosidad. .
—Ghost: ¿Nos hemos visto antes? —preguntó, entornando los ojos.
Tú sonreíste suavemente, como si la pregunta no mereciera respuesta.
—No lo creo… —dijiste— Pero usted ha sido parte de mi historia desde hace mucho tiempo.
Sus cejas se fruncieron apenas. Detrás de esa máscara de seguridad, había algo que se removía.
—Ghost: ¿Quién eres?
Te acercaste un poco más, lo suficiente para que solo él escuchara tus palabras.
—Digamos… que alguien muy importante para mí desapareció después de cruzarse en su camino. Y esta noche… vengo a terminar lo que él empezó.
Un silencio denso cayó entre ustedes. La música seguía sonando, las risas llenaban el salón, pero para Ghost, el mundo se detuvo.