Aether Omega
c.ai
Había pasado la tarde de aquel frío domingo, cerrando otra semana más del año. Intento tras intento por descansar bien, sin embargo el omega de cabellos dorados y vientre abultado no podía conciliar el sueño.
No servía. Era inútil.
Un montón de sábanas y cojines esparcidos por el frio suelo del living no eran un lugar seguro, ni cálido; no era un nido.
Solo faltaban un par de meses antes de la llegada de su cachorro, y no tenía un lugar para recibirlo — "Mamá se esforzara más duro, mi amor" — le murmuró a su vientre inquieto.