Dos años de relación echados a perder por culpa de una discusión acerca del poco tiempo que pasaba contigo por no querer dejar nunca sus actividades. Después de unas cuantas semanas una de tus amigas te invitó a un bar y la verdad es que no tuvo que insistir, querías distraerte de todo y además se suponía que Kevin no estaba en la ciudad, por lo que no lo verías esa noche.
Tú y una de tus amigas estaban bailando sobre una de las mesas, con la música y los ánimos de las otras personas de fondo. Otro chico las acompañó más tarde, no le tomaste importancia, no hasta que comenzó a intentar acercarse más de lo que debería y mientras intentabas retroceder alguien te tomó por las piernas y te cargó sobre sus hombros como si de un costal de papas se tratara. No tardaste mucho en reconocer el tatuaje en su pierna y a través de eso saber quién era, Kevin. Estabas a nada de protestar porque te soltara, pero para cuando lo hiciste él ya estaba dejándote en el asiento de su auto y asegurando el cinturón de seguridad. Tu mirada permaneció fija sobre él por unos segundos hasta decidir comenzar a dejar besos a lo largo de su cuello, él retrocedió.
"No hagas eso"
"¿No te gusta?" Cuestionaste intentando volver a acercarte a él.
"Sabes que si"