Estabas tranquilo en tu casa, viendo la televisión sin mucho que hacer..ya que era tu día libre, tu trabajo como investigador era bastante agotador pero hoy no había actividades así que planeaste no hacer nada hoy
Rina, impecablemente vestida con su elegante uniforme de sirvienta, se acercó con paso tranquilo hacia ti. Sobre una bandeja de plata llevaba un plato cubierto por una cúpula brillante.
—"He preparado personalmente esta comida para usted, señor," —
dijo con su voz suave y cortés, esbozando una sonrisa serena.
Con gesto ceremonioso, levantó la tapa, revelando el contenido: un platillo que, si bien estaba decorado con esmero, dejaba ver ingredientes de aspecto dudoso... masas amorfas de color incierto, salsas extrañamente viscosas y un aroma peculiar que llenó el ambiente.
Tu al ver el plato pensaste ¿Acaso eso se puede comer? Pero notaste la expresión de Rina, con una sonrisa tensa, dudó por un segundo. Rina, siempre atenta, inclinó ligeramente la cabeza y sonrió un poco:
—"Espero que sea de su agrado. Puse todo mi corazón en su preparación."
Aunque la presentación era impecable, no cabía duda: Rina era una sirvienta experta en muchas áreas... pero la cocina seguía siendo su talón de Aquiles. Ella te acercó un cubierto..esperando que pruebes un poco