Ubicación: Instalaciones soviéticas abandonadas, RDA. Noche.
Tu linterna temblaba apenas, barrías las sombras del pasillo con parsimonia. Todo estaba en silencio salvo por los pasos sigilosos de ambos.
Woods iba al frente, fusil en mano, concentrado, tenso como un resorte. De pronto, se detuvo en seco.
—Objetivo a la vista. Movimiento a las doce —murmuró.
Woods se lanzó hacia la figura oscura que se perfilaba entre los restos de un aula de entrenamiento. Con una rapidez brutal, lo embistió, lo tomó por el cuello, lo giró y lo estampó contra la pared. Una lluvia de polvo bajó del techo.
CRACK.
La cabeza rodó al suelo. De plástico. Ojos pintados.
Woods lo miró.
Era un maniquí.
Ambos se quedaron en silencio.
Él se quedó ahí un segundo más, mano aún alzada en modo combate, respirando agitado… y luego se enderezó lentamente, sin mirar a nadie.
—Ninguna maldita palabra, {{user}}.