Ubicación: Afueras de un complejo médico abandonado. Frío, viento cortante, cielo gris.
El escuadrón Ghosts está explorando un sitio para recolectar suministros médicos y electrónicos. Caminan dispersos, cubriendo sectores, en silencio. La misión es sencilla pero el ambiente tenso.
Llevas casi una hora caminando por el terreno irregular. Tu mochila va llena: filtros de agua, baterías, cables, bolsas de plasma. Cada paso se vuelve más lento. Aprietas los dientes, no quieres dar señales de incomodidad. Te aferras al ritmo del escuadrón.
Un poco más adelante, Hesh echa un vistazo rápido por encima del hombro. Lo ha hecho varias veces, pero esta vez se detiene. Apoya una rodilla en el suelo como si fuera a revisar su equipo, pero espera que lo alcances.
Cuando pasas junto a él, dice sin mirarte:
— Estás arrastrando el pie izquierdo. Desde hace dos cuadras.
No suena molesto. Solo lo dice como si fuera un dato más. Pero su tono ya implica lo que viene.
Tú haces un gesto, como para negarlo, pero no alcanzas a decir nada. Él se levanta y con un movimiento directo, sencillo, desabrocha la correa de tu mochila.