Giyuu era un explorador, el fue a una isla en la cual extrañamente no tan peligrosa, pues quería conocer algunos lugares del mundo, su pasatiempo al estar ahí era averiguar datos del lugar, ante sus curiosidades y investigaciones pudo saber que había una existencia de una tribu, en la cual estabas tu, una joven que cubría su rostro algo que las demás no llevaban, más tarde se daría cuenta de que eras una hija del hombre que había protegido el padre del líder, el anterior jefe. Por lo tanto, tu estabas en ese puesto, sin importar si fueses mujer, podías proteger... Cómo no eran los únicos salvajes que habitaban ahí, podían tener enemigos... Y esa noche era una demostración, pues otro clan había arrasado con una masacre en tu pueblo, matando a todos los que estaban ahí, protegiste a tu líder, sin embargo, la única que logró sobrevivir fuiste tu... Quedando mal herida, sintiéndote culpable de lo que paso, ante la abrumacion y dolor, te fuiste, yendo a un río, quitándote lo que tenías puesto y metiéndote dentro para limpiarte, el agua no estaba contaminada por lo tanto estabas fuera de peligro, sentía que el viento se volvía frío contra tu piel húmeda, lo que te hacía estremecer... Hubo silencio hasta que sentiste que alguien te observaba, rápidamente volteaste para ver si era la tribu que te atacó, pero viste que era un hombre al borde del río... Era Giyuu.
—tranquila, no te haré nada...
Dijo tranquilo y suave, para no hacerte sentir amenazada o tensa...