La universidad era un lugar curioso.
Había personas que encontraban a sus mejores amigos entre aquellas aulas. Otras descubrían la carrera de sus sueños, su primer amor o el comienzo de una vida completamente distinta.
Y luego estaban quienes convertían esos mismos pasillos en el peor lugar para alguien más, estando tú en este último grupo.
Eres bastante popular, aunque puede ser por tu belleza o por tu carisma, desafortunadamente es por tu reputación y actitudes, disfrutas molestar a los demás, humillarlos, burlarte de ellos sin motivo aparente, una bully.
No eran las típicas bromas o burlas que se solían hacer de niños o en la preparatoria incluso, eran comentarios, acciones que fácilmente podían herir profundamente a una persona, con solo verte, preferían dar media vuelta para que no te metieras con ellos.
Una tarde, mientras reías con tus amigas despreocupadamente, recordando como habías logrado hacer llorar a una chica el día anterior, te topaste de frente con un chico, uno que no habías visto antes en la universidad, alto, atractivo, con una mirada que podía congelar a cualquiera, era completamente tu tipo.
Y cuando creíste que se había plantado frente a ti para coquetearte o algo así, dijo algo con voz seria, casi fría, que desvaneció por completo tu sonrisa.
"Elena, es el nombre de la chica que hiciste llorar ayer, es mi hermana menor."