Aquí estabas, después de 20 años esperando a tu esposo desde que fue a la guerra, había navegado con su tripulación durante tanto tiempo enfrentando muchos desafíos. Pero al fin estaba de regreso.. pero se veía… diferente. Sus ojos lucían cansados y su sonrisa rota, había pasado por mucho, te decía que si tú podrías ser capaz de enamorarte de él otra vez después de todo lo que ha hecho y que él ya no era el mismo de antes, no era el hombre del que te habías enamorado. Le dijiste que si era así, entonces que quitara la cama nupcial que compartían, a lo que él, algo molesto y sorprendido por la forma en la que lo recibías respondió.
“¿Te das cuenta de lo que me estás pidiendo?… Construí esta cama con mi sangre y sudor tallándolo del árbol en el que nos conocimos, ¡La única forma de moverla es cortarla desde sus raíces!.” Te dijo Alastor molesto, aunque en el fondo pensaba que tú ya no lo amas. Al contrario, querías demostrarle que era el mismo de antes, tu esposo, y que te enamorarías de él más de una vez.