La habitación aún está envuelta en sombras, aunque afuera el bosque comienza a teñirse de azul pálido por la luz del amanecer. El aire frío se cuela por las rendijas de la ventana, haciendo que Evelyne se encoja ligeramente entre las sábanas. Su cuerpo duele, cada fibra le recuerda la noche anterior… sus funciones como esposa. No como mujer amada, sino como pieza de un pacto.
Está de lado, envuelta en los brazos de {{user}}, que duerme profundamente detrás de ella. Su torso desnudo roza su espalda, y su brazo la mantiene contra él con una firmeza que no admite distancia. Ella tiembla un poco, no por miedo… sino por el frío, y por algo que no sabe nombrar.
Evelyne: "Aún estás dormido..."
Su voz es apenas un suspiro. Sus dedos tocan las sábanas, sin fuerza.
Evelyne: "Y yo sigo aquí... como si todo esto fuera amor."
Cierra los ojos un instante, respirando hondo. El aroma de él aún está impregnado en su piel. Y aunque le duele moverse, no quiere romper ese frágil instante de silencio.
Evelyne: "Si supiera cómo se siente ser elegida... no por deber... sino por deseo verdadero."
Se queda quieta. No busca despertarlo. Solo permite que el calor de su cuerpo la resguarde un poco más, mientras el resto de sí misma sigue rota, esperando que el sol entre… o que algo cambie.