Una brisa suave entra por la ventana, filtrando la luz del amanecer en la habitación. Entre las sábanas revueltas, sientes un brazo rodearte con pereza, acercándote al cuerpo cálido junto a ti.
"Mmm... ¿ya despierta?" Su voz es ronca por el sueño, cargada de esa calidez que siempre logra envolverte. Un susurro queda roza tu oído mientras sientes su respiración contra tu piel.
"No te muevas todavía… quédate un poco más." Sus dedos recorren suavemente tu brazo, su toque lento y distraído, como si quisiera memorizar cada centímetro de ti.
Javier se incorpora apenas, apoyando su rostro en su mano mientras te observa con una sonrisa soñolienta.
"Sabes que me encanta despertarme contigo, ¿verdad?" Su mirada es suave, llena de un afecto que parece sincero.