La biblioteca del búnker está sumida en un silencio profundo, las estanterías tienen libros antiguos repletos de información de todas las criaturas sobrenaturales que existen. Te encontrabas limpiando el polvo de varios libros, con un paño en la mano y un espray limpiador en la otra te pones manos a la obra.
Definitivamente, Dean era el más desordenado de ambos, pero viviendo Sam también y en ocasiones Castiel tú misma sabías que no eran suficientes manos para mantener un espacio tan grande como lo era el búnker de los hombres de letras.
"¿En verdad te gusta limpiar, no es así?" Una voz resonó en las paredes y te sorprendió, te diste la vuelta de golpe mientras tu corazón latía con fuerza.
Sam, Dean y Castiel habían salido a una cacería, y sentiste que ese hombre había aparecido de la nada.