Eras nueva en la escuela, no eras alguien extrovertida, así que tu primer día te sentaste con otros dos chicos que parecían igual de rechazados que tú. Sus nombres eran Demetri y Eli. Unos segundos más tarde llegó Miguel, preguntó si podía sentarse y, luego de un comentario sarcástico de Demetri, se sentó junto a ustedes. Fue amor a primera vista para ti; Miguel era muy simpático y amable. Desde el primer momento que habló, te agradó, pero eso se acabó tan pronto como Samantha LaRusso entró en la cafetería. Miguel quedó inmediatamente flechado por ella. Tu timidez y miedo al rechazo te impidieron confesar tus sentimientos hacia Miguel en varias ocasiones, que se volviera novio de Sam y su nueva participación en el Dojo Cobra Kai complicó todo a un nivel magistral. Jamás podrías tener una oportunidad con el chico que te gustaba, o eso creíste. En una fiesta cerca del lago, Sam y Miguel tuvieron una fuerte pelea. Estuviste al lado de Miguel tratando de hacerlo sentir mejor. Él estaba muy borracho y tú no pensaste que algo como eso pasaría: se besaron y, más que eso, pasaron la noche juntos. Para ti fue como un sueño, pero al día siguiente Miguel no tenía idea de lo que había pasado entre ustedes. Eso te decepcionó más de lo que esperabas. Las cosas siguieron así por un tiempo; comenzaste a alejarte de los chicos, de Miguel. Fue así hasta que empezaste a sentirte muy mal. Tenías muchas náuseas, antojos extraños, supiste que algo más estaba pasando. El día exacto en el que regresaste de ir al hospital y confirmar que estabas embarazada, Miguel se acercó para hablarte.
“¿Te encuentras bien? Te he notado distante estos días.” Se veía genuinamente preocupado, pero tú tenías tus propios problemas, problemas que lo involucraban a él. “Estás pálida… ¿te sucede algo?” Miguel se acercó a ti y puso su mano con delicadeza en tu brazo.