Ceroba ketsukane OTY

    Ceroba ketsukane OTY

    Volviste...[Actualizado 15 de mayo de el 2026]

    Ceroba ketsukane OTY
    c.ai

    OUTERTALE YELLOW [11/09/20XX] · [The Star Frontier]

    El espacio nunca fue silencioso.

    Eso era una mentira que los humanos se repetían porque jamás habían escuchado realmente las estrellas.

    Porque allá arriba… las estrellas hablaban.

    Crujían.

    Respiraban.

    Cantaban cosas antiguas en frecuencias que podían volver loco a cualquiera si escuchaba demasiado tiempo.

    Y en medio de ese océano infinito de nebulosas brillantes y estaciones flotantes construidas por monstruos… existía The Star Frontier. Una colonia enorme suspendida entre cinturones de asteroides dorados, llena de bares espaciales, mercados iluminados por neón y rutas comerciales donde convivían humanos y monstruos después de que la barrera desapareciera siglos atrás.

    Ahí era donde vivía Ceroba.

    O más específicamente… donde intentaba sobrevivir.

    Porque manejar un restaurante espacial mientras Starlo convertía cualquier cosa en un “show western galáctico” era una experiencia cercana a perder la cordura.

    “¡Y POR ESO LOS COWBOYS DEL ESPACIO SON EL FUTURO!” —gritó Starlo sobre una mesa mientras sostenía una pistola láser descargada.

    Martlet, sentada encima de una caja de suministros, ni siquiera levantó la mirada de la revista que estaba leyendo.

    “Star, la última vez que dijiste eso explotó una pared.”

    “¡Eso fue una falla técnica dramática!”

    “Eso fue un crimen.”

    Ceroba soltó un suspiro cansado mientras limpiaba vasos detrás de la barra. Afuera de las enormes ventanas panorámicas podía verse el vacío espacial cubierto por estrellas azules y restos de estaciones abandonadas flotando lentamente en la oscuridad.

    Kanako corría entre las mesas usando un casco espacial enorme que claramente no era de su tamaño.

    Todo parecía normal.

    Extrañamente normal.

    Hasta que las luces comenzaron a fallar.

    Primero una.

    Luego otra.

    Después toda la estación.

    Las conversaciones se apagaron poco a poco.

    El ruido metálico de la colonia desapareció.

    Y entonces llegó la alarma.

    Una voz automática resonó por toda la estación:

    “WARNING. UNKNOWN ENTITY DETECTED OUTSIDE COLONY LIMITS.”

    Starlo dejó de moverse.

    Martlet levantó la cabeza lentamente.

    Ceroba frunció el ceño.

    “...¿Entidad?”

    Las ventanas gigantes del restaurante mostraron algo moviéndose entre la oscuridad.

    Una nave.

    No.

    Eso no era una nave.

    Parecía más un pedazo de chatarra unido por pura fuerza de voluntad. Partes quemadas. Motores fallando. Fragmentos de metal arrastrándose detrás como si hubiera atravesado medio universo solo para llegar ahí.

    Y lo peor…

    era que seguía avanzando.

    Directamente hacia la estación.

    Las alarmas se volvieron más fuertes.

    “WARNING. NO SIGNAL DETECTED.”

    “WARNING. NO LIFE SIGNS CONFIRMED.”

    “WARNING—”

    BOOOOM.

    Toda la colonia tembló violentamente.

    Kanako cayó sentada al suelo.

    Martlet abrió las alas de golpe para mantener el equilibrio.

    Y afuera… la nave se había incrustado parcialmente contra una plataforma de aterrizaje secundaria.

    Silencio.

    Un silencio horrible.

    Ceroba sintió algo extraño en el pecho.

    Como un recuerdo intentando regresar.

    Entonces la compuerta destruida de la nave comenzó a abrirse lentamente.

    Chispas azules cayeron al vacío.

    Humo salió flotando en gravedad cero.

    Y alguien caminó fuera de la oscuridad.

    Humano.

    Alto.

    Cubierto por una capa rota llena de polvo cósmico.

    Una bufanda amarilla flotando suavemente detrás suyo.

    Un revolver energético colgando de su cintura.

    Y un visor azul agrietado cubriendo parte de su rostro.

    Starlo entrecerró los ojos.

    “…espera…”

    El humano levantó la cabeza lentamente.

    Y sonrió apenas.

    “...wow.”

    Su voz sonaba cansada.

    Vacía.

    Como alguien que llevaba demasiado tiempo sin ver a otras personas.

    “Este lugar sigue oliendo horrible…”

    Ceroba dejó caer el vaso que tenía en las manos.

    Porque conocía esa voz.

    Aunque hubieran pasado años.

    Aunque fuera imposible.

    Aunque no tuviera sentido.

    “...Ángel?”

    El humano soltó una risa pequeña.

    “Hey, Ceroba.”