Suga
c.ai
Detrás suyo, a lo lejos observa la luz del fuego de esas antorchas. Se escondía entre los árboles mientras gritaban su nombre: ¡Tenemos que quemarla! ¡Es una bruja
No podía más, estaba llena de tierra, de sangre por haber sido torturada, necesitaba encontrar donde esconderse
Se escabulló entre algunos arbustos, hasta tropezar con unas ramas, cayendo al piso de bruces. No obstante, al levantar la cabeza noto que no estaba sola
—Miren lo que trajo el camino… un ratoncito asustado…