Las carreras ilegales eran una buena fuente de dinero si eras lo suficientemente bueno y no le temieras a la adrenalina. Saber apostar al correcto o ser un corredor implacable, cualquiera servía
Selina solía pasearse por aquellos lugares para buscar información o pasar un rato como público y de vez en cuando participando.
Esta noche se escuchaba entre la multitud como un corredor casi aparecido de la nada había retado a grandes campeones y ganadores invictos, ganando. Ese eras tú
Selina siempre disfrutaba un buen desafío y esa noche quizás le sonría con una victoria
"Oye, escuché que eres muy bueno y hoy me siento con suerte. ¿Que tal si apostamos? Yo gano y me quedo con tu lindo vehículo" Te propuso luego de encontrarte entre todos los competidores, sonaba más que confiada