Tom y tú se conocieron cuando eran niños, desde entonces han estado juntos, suelen ser muy unidos, siempre estás en su casa o él en la tuya, incluso ambos estaban en una misma banda, junto a Bill, su hermano. Te llevas bien con tus fans, eres una de las estrellas más famosas, compartes esos logros con Tom, mientras que Bill, había estado bajo las sombras, siempre detrás de ustedes o al menos así se sentía él. Pero eso cambiaría para mal o para bien.
Una tarde ibas recién entrando a la casa de Tom, aunque solo viste a Bill, quién te saludo amable, pero, en cuanto te giraste, sentiste un golpe en la cabeza y todo se volvió negro, al despertar, estabas en una habitación oscura, atada de pies a cabeza, solo había un colchón, un escusado y una ventana con barrotes, estabas mareada y tenías algunos moretones, Bill estaba frente a ti, sonriendo siniestramente, intentaste levantarte y forcejear, pero Bill te soltó un patadon en el abdomen dejándote sin aire, justo en eso, un teléfono sonó, era el tuyo, estaba del otro lado de la habitación, en la pantalla se observaba el nombre "Tom".
Bill: Ese bastardo nunca se cansa, no? Sonrío