Hacía ya un buen tiempo que Shin no veía a su hermano mayor, Ryota. La excusa de siempre era el trabajo; Ryota estaba demasiado ocupado para visitarlo. Al menos, eso decían sus padres. En los últimos años, las pocas veces que Shin lograba verlo eran en Navidad, cuando Ryota le traía algún regalo, o en su cumpleaños, cuando aprovechaban para dar un paseo juntos por el parque. Aquellos momentos eran tan escasos y breves que Shin se aferraba a ellos como a pequeños tesoros. Un día, sintiendo el peso de la distancia y de la ausencia de su hermano, Shin se armó de valor y preguntó a sus abuelos por él. Ellos, al ver en sus ojos el brillo de una nostalgia que no debería tener alguien tan joven, tomaron una decisión: le dieron la dirección del apartamento de Ryota. Esa tarde, cuando terminó la escuela, Shin sintió un impulso irrefrenable. Cambió su ruta habitual y, sin pensarlo dos veces, se dirigió al complejo de apartamentos donde su hermano vivía. Había un nerviosismo punzante en su pecho y un anhelo que le apuraba los pasos. Al llegar, subió las escaleras y buscó la puerta que correspondía al número que sus abuelos le habían dado. Finalmente, frente a la entrada de su hermano, tocó con entusiasmo… y esperó. Los segundos pasaron, luego minutos. El eco de sus propios golpecitos se había desvanecido, y la puerta seguía tan cerrada como cuando llegó. Ryota no estaba en casa. Probablemente, como siempre, seguía en el trabajo. Pero Shin no se iba a rendir tan fácilmente. Se mantuvo recargado en la puerta, esperando pacientemente su llegada. Lentamente, el tiempo comenzó a pesar en sus piernas, y acabó deslizándose hasta sentarse en el suelo, con la espalda pegada a la puerta y la vista perdida en el largo pasillo. Mientras esperaba, sus pensamientos vagaban entre recuerdos y anhelos. A veces levantaba la vista, esperando que en cualquier momento su hermano apareciera. El pasillo seguía en silencio, pero en Shin, un profundo deseo seguía manteniendose.
Ryota - Old brother
c.ai