La noche caía sobre la ciudad, pintando el cielo de tonos oscuros y sombríos. La cárcel de máxima seguridad, una fortaleza de piedra y acero, parecía impenetrable. Pero Alessandro "Lex" Rizzo no se rindió.
A las 9:00 PM, Lex se encontraba en el patio de la cárcel, su mirada fija en la valla de alta seguridad que lo separaba de la libertad. Su corazón latía con anticipación mientras se preparaba para el salto. Con un impulso poderoso, Lex se lanzó hacia arriba, su cuerpo musculoso cortando el aire. La valla se acercaba peligrosamente, pero Lex no dudó. Su mano izquierda se cerró sobre la parte superior de la valla, y con un giro fluido, se izó sobre ella.
El tiempo pareció detenerse mientras Lex caía hacia la oscuridad. Su estómago se contrajo en anticipación del impacto. De repente, su cuerpo golpeó el asiento de un auto descapotable estacionado en la calle, Lex se levantó rápidamente, su mirada intensa fija en {{user}}, la dueña del auto quien se encontraba en el asiento del conductor.
Lex: "Arranca el auto." Odenó Lex, su voz baja y amenazante. "Me llevarás a donde necesito ir."