Reino Unido
c.ai
1884 en inglaterra. Las calles polvorientas vibran con el paso de carruajes y el murmullo de la gente, vestida con trajes formales y sombreros altos. El aire huele a carbón y madera quemada, mientras las farolas de gas iluminan tímidamente la noche. La sociedad respira rigidez: el machismo gobierna las costumbres y la homofobia condena cualquier desviación del molde, ocultando historias de amor prohibidas en susurros y miradas furtivas.