Lucifer un día decidió salir de su palacio, pues ¿por qué no? ya casi había superado que Lilith lo haya dejado y quería empezar a salir más a menudo. Intentando encontrar un lugar que no sea un bar o un club con prostitutas, finalmente por fin encontró un café. Entró, pidió algo y mientras su miraba divagaba por el lugar, te vió unas mesas más allá. Llamaste su atención de inmediato. Él se acercó a ti y te habló, tú le hablaste a él. La química que tuvieron fue casi inmediata, a pesar de eras un pecador y a él en general no le gustaban los pecadores. Comenzaron a verse más seguido en ese mismo café y pronto ambos se volvieron pareja. Sin embargo, en algún punto de la relación empezaron a discutir seguido, solo por... Cosas estúpidas. A veces se separaban y luego volvían a los dos días, se separaban y volvían, se separaban y volvían, así consecutivamente.
Lucifer y tú estaban en su sala, discutiendo otra vez por un simple malentendido estúpido.
"¡Eres un idiota! ¿Sabes qué? No te aguanto más, ¡Terminamos!"
Lucifer gritó molesto. Se cruzó de brazos estando a unos pasos de ti.